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Hipertensión arterial: No es cuestión de edad

Mujeres, niños y adultos de todas las edades están expuestos a padecer esta enfermedad dependiendo antecedentes familiares y hábitos personales
por Andrea Paredes Sobre 30 agosto, 2016
Salud

La hipertensión arterial es una patología crónica que se manifiesta en el aumento de la presión arterial o en otras palabras, por la presión excesivamente alta de la sangre sobre la pared de las arterias, pudiendo provocar una serie de consecuencias como infartos, hemorragias cerebrales, entre otras.  Las primeras consecuencias la sufren las arterias debido a que se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas lo que dificulta el paso de la sangre a través de ellas.

En la actualidad, en España existen más de 14 millones de personas con hipertensión, de los cuales 9,5 millones no están controlados y 4 millones están sin diagnosticar; mientras que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en España, según datos de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (Seh-Lelha).

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De acuerdo al presidente de la Seh-Lelha, Julián Segura, el problema de la hipertensión puede ser explicado como “un sistema de tuberías por las que circula un fluido y la presión a la que circula tiene que ser el adecuado. Si la presión aumenta por encima de unos niveles, las arterias que conducen la sangre empiezan a sufrir un daño mayor y, a la larga, ese daño se acaba traduciendo en complicaciones”, indica.

Esta cardiopatía afecta en la actualidad al 38 por ciento de la población adulta, aumentando al pasar de los años, situándose en el 49% entre los 45 y los 65 años; sólo el 75% de los afectados conocen que padecen esta enfermedad y de ellos solo la mitad recibe algún tipo de tratamiento. “Podemos decir que hay más de 5 millones de hipertensos mayores de 65 años, y se prevé que sean 6 millones en 2025”, indica Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte.

Síntomas

De acuerdo a especialistas de la Seh-Lelha, la mayor limitación a la hora de detectar esta patología es que la mayoría de los casos transcurre sin ningún síntoma y pasa de desapercibida.

Sin embargo, existen síntomas inespecíficos que ayudan a detectarla ya que le manifiestan a la persona que no está bien su salud y que debe acudir a un médico: como es el caso de las cefaleas (dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza), a pesar de esto no es un síntoma únicamente atribuible a la hipertensión.

Tipos

La tensión arterial tiene dos componentes:

  • Tensión sistólica: Es el número más alto y se representa la tensión que genera el corazón cuando bombea la sangre al resto del cuerpo.
  • Tensión diastólica: Es el número más bajo y se refiere a la presión en los vasos sanguíneos entre los latidos del corazón.

La tensión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se puede diagnosticar cuando uno de estos números o ambos son altos. De esta manera podemos clasificar la tensión arterial alta como:

  • Normal: menos de 120/80 mmHg
  • Prehipertensión: 120/80 a 139/89 mmHg
  • Estadio 1 de hipertensión: 140/90 a 159/99 mmHg
  • Estadio 2 de hipertensión: 160/109 a 179/109 mmHg
  • Estadio 3 de hipertensión: mayor de 179/109 mmHg

Causas

Entre los desencadenantes de esta enfermedad se encuentran:

  • Hiperaldosteronismo primario.
  • El síndrome de Cushing
  • Feocromocitoma
  • Hiperplasia suprarrenal congénita

Por otra parte, las causas neurogénicas incluyen:

  • Tumores cerebrales
  • Poliomielitis bulbar
  • Hipertensión intracraneal

Además existen drogas y toxinas que pueden propiciar la aparición de la hipertensión. Por último, existen algunas enfermedades que se relacionan con la hipertensión como son el hipertiroidismo e hipotiroidismo, la hipercalcemia, el hiperparatiroidismo, la acromegalia, la apnea obstructiva del sueño y la hipertensión inducida por el embarazo.

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Diagnóstico

Se debe resaltar que la hipertensión arterial no produce síntomas en concreto, por lo tanto puede pasar de inadvertida, sin embargo, factores como la edad (a partir de 40 años) y la predisposición familiar pueden influir en su desarrollo.

Para su diagnóstico se necesita un procedimiento de medición y de ser necesario pruebas adicionales como el holter de presión arterial, análisis de sangre y un electrocardiograma.

¿Cómo medir la presión arterial?

Para la correcta medición de la presión arterial se pueden utilizar dos métodos diferentes métodos:

  • Método auscultatorio: se realiza de forma manual mediante un estetoscopio y un brazalete inflable conectado a un manómetro que mide la presión. Para este método se requiere de personal entrenado para escuchar los sonidos, un ambiente silencioso y aparatos de medidas adecuados.
  • Método oscilométrico: se hace uso de aparatos automáticos que deben calibrados y validados, sin embargo estas mediciones son a menudo menos precisas cuando se comparan con el método de auscultación.

Se recomienda medir la presión arterial por lo menos una vez al año; en caso de medir con un tensiómetro, el cual debe estar validado para tener la cifra real, se deben tener en cuenta una serie de indicaciones para que la medida a tomar sea la correcta:

  • La presión arterial cambia a lo largo del día, por eso se recomienda siempre tomarla a la misma hora para que no hayan variaciones
  • Busca una habitación tranquila cuya temperatura no sea muy calurosa
  • Debe estar relajado, sin haber realizado ninguna actividad física en la media hora anterior
  • No haber comido, tomado ni fumado
  • Sentarse recto, sin cruzar las piernas y cómodo
  • No hablar durante la medición
  • Realizar dos mediciones separadas por al menos dos minutos
  • Apuntar los valores y comunicarlos all médico de notar alguna anormalia
Postura idónea para tomarte la tensión arterial [Fuente: www.dmedicina.com]

[Fuente: www.dmedicina.com]

Presión arterial en niños

De acuerdo a la Seh-Lealha, cada vez más niños y adolescentes padecen hipertensión, entre varios motivos, al aumento de la obesidad y el sedentarismo. Aunque no se poseen cifras en concreto, los especialistas han asegurado que cada vez aumenta más la cantidad de casos en sus consultas, especialmente en aquellos con antecedentes familiares, que no realizan ejercicio físico habitualmente, malos hábitos alimenticios y que tienen un índice elevado de sobrepeso y obesidad.

Se debe evitar este problema desde temprana edad, midiendo la presión arterial desde los tres años de edad, debido a que luego puede seguir desarrollándose y provocar la aparición futura de otras enfermedades graves como  ictus, infarto de miocardio u otras enfermedades cardiovasculares.

Combatir el sedentarismo es una de las prioridades, si a un adulto de le recomienda realizar 150 minutos semanales de actividad física, un niño deberá hacer aproximadamente 420 minutos semanales. Igualmente se debe inculcar desde pequeños hábitos alimenticios sanos, evitando el exceso de grasas y sal.

[Te puede interesar: Expertos avisan del aumento de los casos de hipertensión entre niños y adolescentes]

Influencia en mujeres embarazadas

Hipertensión arterial y embarazo [Fuente: www.freepik.es]

[Fuente: www.freepik.es]

Aproximadamente entre un 10 y 20 por ciento de las mujeres embarazadas pueden sufrir problemas en el parto, entre una de las principales causas se encuentra la hipertensión arterial durante los meses de gestación

Especialistas aseguran que una de las mejores medidas preventivas para evitar complicaciones es el control estricto del peso, realizar una actividad física adecuada, incluyendo el ejercicio aeróbico, y el buen manejo obstétrico.

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Consecuencias de la hipertensión arterial

Padecer de hipertensión arterial puede tener consecuencias en otras funciones del cuerpo y desarrollar otros problemas, entre ellas se encuentran los principales:

Deterioro de la memoria

Hasta el momento los problemas de memoria han sido atribuidos a la edad, sin embargo, de acuerdo a estudios del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburg en Pensilvania, esto se le atribuye al aumento de la tensión arterial, debido a que se recibe menos riego sanguíneo en el cerebro, afectando las capacidades intelectuales y favoreciendo enfermedades cerebrovasculares.

Infartos

Debido a que la presión arterial hace que aumente el trabajo del corazón, puede desencadenar la insuficiencia cardiaca, incluso, de acuerdo a especialistas, un hipertenso no tratado tiene diez veces más riesgo de morir de infarto que un individuo con presión arterial estable.

Síndrome metabólico

Se le denomina de esta manera a la situación clínica en la que se dan al menos tres de las siguientes alteraciones metabólicas:

  • Obesidad abdominal
  • Trastorno de los lípidos en sangre ( colesterol-HDL bajo y aumento de la concentración de triglicéridos)
  • Alteración del manejo de la glucosa (hiperglucemia)
  • Aumento de la presión arterial

Los hipertensos con síndrome metabólico tienen un riesgo cardiovascular casi el doble del que tiene los hipertensos sin éste. Se puede presentar por predisposición genética, alto grado de obesidad o sedentarismo.

Otras consecuencias

  • Riñones: la hipertensión causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones, además de perjudicar al riñón provocando una insuficiencia renal que conlleva a tratamiento con diálisis.
  • Piernas: afecta las arterias de esta zona interfiriendo en la movilidad de la persona.
  • Vista: si daña las arterias de la retina podría provocar alteraciones en la visión.

Tratamientos

Para tratar la hipertensión arterial, existen dos bloques de acciones fundamentales:

Tratamientos farmacológicos

Actualmente existe una variedad de tratamientos farmacológicos para controlar la presión arterial, los cuales se deben tomar constantemente ya que es una enfermedad crónica. Principalmente los tratamientos comienzan con un sólo fármaco, hasta poder llegar a combinar dos o tres mediciones, dependiendo lo que considere el especialista.

De acuerdo a datos de la Seh-Lelha, el 90% de los pacientes diagnosticados de hipertensión no lleva a cabo correctamente las recomendaciones de los especialistas con respecto a la higiene o dieta, mientras que el 50% no sigue los tratamientos que tienen prescritos, lo que algunos especialistas atribuyen a los años de tratamiento y a la falta de costumbre o relajación de ésta.

La principal consecuencia de omitir los tratamientos indicados y no controlar la hipertensión sería que a largo plazo puede derivar en complicaciones cardiovasculares mayores como infarto miocardio, ictus, deterioro de la función renal, mala circulación en las piernas, entre otros.

Mejora de los hábitos de vida

Ningún tratamiento farmacológico funcionará adecuadamente si no se modifican los hábitos cotidianos de la persona, se debe llevar una dieta saludable, disminuir el consumo de calorías, azúcares y grasas, siempre acompañado por el ejercicio físico. Según especialistas, si se controla el peso de las maneras anteriores resultará más sencillo poder controlar la hipertensión.

Otros de los hábitos dañinos que contribuye a esta y otras enfermedades es el tabaco y el alcohol, cuyo consumo debe reducirse considerablemente para evitar estas y otras consecuencias.

Hábitos para prevenir

Como se ha mencionado en el artículo, existen una serie de actividades y costumbres que pueden beneficiar al cuerpo y ayudar a prevenir esta enfermedad:

  • Ejercicio físico: es altamente recomendado no sólo para prevenir la hipertensión reduciendo las presiones arteriales, sino también ayuda a prevenir otros factores de riesgos cardiovasculares como el colesterol alto, obesidad, diabetes, entre otros. Se recomienda empezar con una rutina suave y detectar cómo reacciona el cuerpo mientras se aumenta la intensidad a lo largo de las jornadas.

Según la Sociedad Española de Medicina del Deporte, ejercicios aeróbicos como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta, son claves para combatir este tipo de enfermedades, estableciendo como ideal realizarlo con una frecuencia de 3 y 5 días a la semana.

“El tipo de ejercicio recomendado como método complementario del tratamiento de la hipertensión arterial es el aeróbico que implica grandes grupos musculares, como es caminar, correr, montar en bicicleta, nadar o remar”, afirma Miguel del Valle, director de la Escuela de Medicina del Deporte de la Universidad de Oviedo.

Sin embargo, existen algunas patologías muy concretas, tales como artritis, hipertensos muy descompensados, diabéticos insulinodependientes o historial familiar de enfermedad coronaria prematura, es en las cuales el ejercicio está contraindicado, lo ideal es siempre consultar al especialista si se puede realizar o no.

  • Moderar el consumo de alcohol: el consumo excesivo de alcohol puede aumentar la posibilidad de padecer esta enfermedad con relación a los bebedores moderados, puesto que el alcohol en exceso puede aumentar la tensión arterial.

Una de las maneras aconsejadas para controlar el consumo de alcohol es anotar las bebidas consumidas a lo largo de la semana y luego hacer una evaluación. Se considera un consumo de alcohol excesivo las siguientes cantidades:

En el hombre: más de 40 gramos al día, aproximadamente 5 unidades, o 280 gramos a la semana.

En la mujer: más de 24 gramos al día, 3 unidades, o 168 gramos a la semana.

Se estima que una unidad de alcohol equivale a 8 gramos de alcohol, que es lo que contiene un vaso de 100 ml. de vino, una cerveza de 200 ml o una copa de 50ml de vino de Jerez.

Alimentación

Influencia de la alimentación en la hipertensión arterial [Fuente: www.freepik.es]

[Fuente: www.freepik.es]

Entre las principales medidas a tomar para mantener bajo control la hipertensión es tener una alimentación adecuada, con una dieta variada rica en frutas, verduras, lácteos bajos en grasa y disminuir el consumo de sal. En cuanto a la disminución de la sal, debemos fijarnos en la cantidad de sodio de algunos productos que se compran en el supermercado, tales como embutidos, los cuales contienen un alto nivel de sodio perjudicial en estos casos.

Se recomienda variar alimentos sanos, así como hacer uso de diferentes especias naturales como pimienta, orégano, vinagre o limón, así como usar un poco de sal marina que es menos perjudicial, de esta manera evitando no caer en la monotonía y darle sabor a los platos. Se trata de no hacer dieta sino crear hábitos que conlleven a un estilo de vida saludable y perdurable

De acuerdo al presidente de la Seh-Lelha la persona debe ser consciente de los riesgos “un paciente que conoce las posibles complicaciones de la hipertensión puede entender mejor las recomendaciones que su médico o su enfermera le están indicando, tanto sobre cambios de estilo de vida como sobre tratamiento farmacológico y, en consecuencia, ponerlas en práctica” afirma.

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Salvado de arroz contra la hipertensión

De acuerdo a estudios, el consumo frecuente de salvado de arroz disminuye reduce la hipertensión, la obesidad y el desarrollo de aterosclerosis, debido a que contiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, hipolipemiantes (disminuye los lípidos en la sangre) y antidiabéticas. De igual manera, mejora las propiedades estructurales de las arterias y la vasodilatación.

Patatas y su riesgo

Por otra parte, el consumo de patatas, fritas, hervidas, al horno, puré o cualquier preparación, aumenta el riesgo de hipertensión. Esto según un estudio  la revista British Medical Journal donde se analizaron los datos sobre la salud de más de 187.000 hombres y mujeres de Estados Unidos durante un periodo determinado donde al final se observó que el consumo de cuatro o más porciones semanales de patatas conllevaba un 11% mayor de  riesgo de hipertensión en adultos, cifra que aumentaba a un 17% si las patatas eran fritas.

“Las patatas tienen un alto índice glucémico en comparación con otras verduras -la patata ha sido recientemente incluida como verdura en el programa de comidas saludables de EEUU-, por lo que pueden desencadenar un fuerte aumento de los niveles de azúcar en la sangre y esto podría ser una explicación de nuestros hallazgos”, expone uno de los colaboradores.

A pesar que aún no se establecen causas concretas, el estudio realizado de manera observacional recomienda limitar el consumo de esta.

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Recordad que como siempre os recomendamos en todos nuestros artículos, lo importante es acudir a un especialista para que este identifique, trate y supervise cualquier problema.

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Andrea Paredes

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