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Alimentación

La dieta mediterránea se muere

Perder la dieta mediterránea es algo más que desprenderse de un buen número de platos basados en las legumbres, las frutas y verduras frescas y el aceite de oliva. Renunciar a este modelo de alimentación supone cambiar un sistema de producción sostenible, un estilo de vida activo y una cultura gastronómica que emprendió Europa tras la segunda Guerra Mundial.

Los efectos de una sociedad urbana y con prisas en la que nos hemos convertido se están dejando notar en el estilo de alimentación de los países del sur de Europa, cuyos menús se alejan cada vez más de la dieta mediterránea. Más allá de unas pautas alimentarias, este estilo de nutrición declarado Patrimonio inmaterial de la humanidad conlleva consecuencias ambientales, paisajísticas, económicas e incluso culturales que también desaparecerán con la transformación social que estamos viviendo.

Consecuencias en el sistema agrícola

Los efectos del cambio de modelo alimentario sobre la agricultura no se van a hacer esperar. La dieta mediterránea lleva aparejado un desarrollo sostenible, ya que favorece la producción local y los productos frescos de temporada. Si cada vez son menos las frutas y verduras que se adquieren, como constató el estudio sobre el consumo de productos que anualmente realiza el Ministerio de Agricultura, el sistema agrario se resentirá. Las consecuencias paisajísticas sobre los huertos tampoco tardarán.

De hecho, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, ha alertado de la necesidad de implicarse en la sensibilización de los consumidores, para que demanden los productos que componen la dieta mediterránea y frenar así el empobrecimiento de la biodiversidad que se avecina.

En 2014 se consumieron en España un 3,3% de productos frescos menos que en el año anterior. En el caso de los tomates, hortaliza básica de la dieta mediterránea, esta reducción llegó al 6%. Los lácteos y la carne están ganando terreno a las frutas y las legumbres, cuyo consumo se ha reducido especialmente.

Lentejas, garbanzos o judías son los grandes perjudicados por el cambio de los hábitos alimentarios que están experimentando los europeos. Cada vez se consumen en menor cantidad. ¿Las razones? Entre otras, la falta de tiempo para prepararlos y de conocimientos para elaborar platos con legumbres.

Un patrón alimentario que demanda tiempo

La dieta mediterránea surgió tras la segunda Guerra Mundial, un momento en que la población era eminentemente rural, disponía de tiempo y las mujeres contaban con conocimientos y disponibilidad para elaborar platos de legumbres, hortalizas, carnes e incluso el pan de trigo.

Ahora, en los albores del siglo XXI, la realidad es otra. Los consumidores, en general, buscan más productos precocinados o, en el caso de que sean frescos, que impliquen una rápida preparación. Y eso se nota, por ejemplo, en los mostradores de las carnicerías, donde se venden muchos más filetes que carne para estofados.

El sedentarismo de los tiempos actuales tampoco está beneficiando la dieta mediterránea, que siempre tuvo presente el ejercicio físico. Consecuentemente, el gasto energético que requiere un ciudadano del siglo XXI es menor que el de sus antepasados, por lo que el aporte calórico de sus platos también debe reducirse, renunciando de este modo a determinados productos y formas de cocinar característicos de la dieta mediterránea que habían estado presentes en nuestras mesas desde hace décadas.

Los jóvenes huyen de la dieta mediterránea

La pérdida paulatina de este estilo alimentario encumbrado a Patrimonio de la humanidad supone también que la cultura que lo rodea no se transmita a las generaciones futuras, que crecerán ya inmersas en otras costumbres alimentarias.

De hecho, un estudio que impulsan numerosos médicos e investigadores agrupados en torno a Predimed, (Prevención con Dieta Mediterránea), ya constató que la dieta mediterránea está arraigada en el sector de población de edad media y alta, pero no tanto entre los más jóvenes, el grupo poblacional sobre el que planea la cada vez mayor amenaza de la obesidad.

2Comentarios
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  • mari conchi
    13 septiembre, 2015 at 2:57 pm

    acabo de descubrir esta pagina y estoy ENCANTADA ,tengo 24 años y en el tema de la alimentacion la mayoria de jovenes estan muy perdidos y creen a ciegas que lo que comen no tiene nada que repercutir en su vida cotidiana
    Enhorabuena por la pagina

    • Diego Climent
      10 junio, 2016 at 6:26 pm

      Muchas gracias por tus palabras, nos esforzamos para ofreceros contenidos interesantes y con los que aprendamos a llevar una vida más saludable. Un saludo

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