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Cooperación. ¿Una evolución necesaria?
Educación

Cooperación: ¿una evolución necesaria?

No sé si habéis oído hablar de John Nash, lo que probablemente hayáis visto es la excelente película sobre su vida: “Una mente maravillosa”. Hay un momento de la película en la que Nash está en un bar con sus amigos, y éstos están observando a unas chicas con el fin de ligar con ellas, de repente, antes de que ninguno hiciera nada éste exclama: ¡Adam Smith estaba equivocado!. Recordad que Adam Smith hablaba de algo tan sencillo, y la vez complejo, como la mano invisible del mercado, es decir, que las personas en su afán de lograr el máximo beneficio personal iban a contribuir al beneficio económico de toda la comunidad, dicho de otro modo: que lo mejor es dejar que las personas se hagan ricas, de esta manera se creará riqueza, que redundará en beneficio de todos.

Según esta teoría, la motivación del cambio económico no tiene que valerse de ningún otro objetivo que la búsqueda del beneficio propio, los empresarios en busca de su propio interés organizan la economía del modo más eficaz. Es verdad, es una simplificación, la teoría de Adam Smith es mucho más extensa y abarca además temas éticos y de distribución de la riqueza, no se puede simplificar tanto una teoría tan compleja, pero Nash sabía por qué lo decía.

John Nash se dio cuenta, evidentemente no en el bar, sino en sus investigaciones matemáticas que forman parte de la teoría de juegos, de que cuando todos cooperan el resultado es mejor, o puede llegar a ser mejor, que cuando todos compiten. Todo esto lo plasmó en un cuerpo matemático que rodea toda su teoría, donde de alguna forma lo que se viene a señalar es que dos o más individuos pueden obtener el mejor resultado a largo plazo si son conscientes de que deben cooperar y no competir.

La teoría de juegos ilustra muy bien las bondades de la cooperación, en este sentido no sé si habéis oído hablar del dilema del prisionero, pero más o menos explica lo siguiente: dos individuos que han cometido un crimen conjunto son apresados e incomunicados inmediatamente, la policía les plantea el siguiente trato:

  • Si uno confiesa y el otro no confiesa el que confiesa queda libre.
  • Si los dos confiesan les cae una pena de 1 año a cada uno.
  • Y si ninguno confiesa 1 mes de cárcel.

La pregunta es: ¿Qué harías? Está claro que es una cooperación basada en algo ilícito y sólo sirve como elemento pedagógico, pero imagínate que lo llevas a otros ámbitos de la vida, ¿en cuántas situaciones te has visto envuelto en donde por no cooperar el resultado no ha sido el deseable?, lamentablemente uno se da cuenta de esto a posteriori, porque a priori quiere librarse de la cárcel como el prisionero que confiesa, pero no te olvides que, si ambos confiesan, es decir NO COOPERAN, la pena es la máxima. Intente hacer un cuadrante donde ilustrar cualquier circunstancia similar a ver qué decisión tomaste y como ésta influyó en el resultado final.

La siguiente pregunta es: ¿Sabemos cooperar? Nuestra educación se basa en la competitividad, y ésta no parece generar el máximo valor a largo plazo. Se ha favorecido mucho la puntuación y trabajo individual en detrimento del colectivo, e incluso en algunos sitios se utiliza un sistema perverso que evalúa siguiendo una distribución normal que divide a los individuos en buenos, normales y malos. Probablemente muchos de nosotros arrastremos un problema educativo, que es parte de la cultura de cualquier pueblo, como decía aquel proverbio chino: si quieres comer en un año planta arroz si quieres en 10 planta árboles y si quieres asegurarte 100 años invierte en educación.

Pero que es lo que realmente nos lleva muchas veces a la cooperación, sin duda la necesidad es la que marca la pauta, de hecho, la no adaptación de muchas culturas o pueblos a la cooperación, cuando hay recursos escasos, les habría hecho desaparecer. ¿Por qué entre todas las especies de homínidos existentes hace 10.000 años sólo el homo sapiens sobrevivió vs el Neanderthal que parece que estaba más adaptado físicamente al entorno?

La necesidad marca la pauta de la colaboración

La necesidad marca la pauta de la colaboración [Pixabay]

Con este enfoque de la cooperación podríamos armar una serie de artículos diferentes y todos ellos nos llevarían a mejorar nuestra condición como sociedad e individuos. De hecho, la expresión “Adam Smith estaba equivocado” es una falacia, ya que él sí habló de que una sociedad con desequilibrios económicos estaba abocada a la destrucción y ¿no es un desequilibrio económico sólo buscar el bien personal? No buscamos reiteradamente nuestro bien personal, fíjense en lo que está ocurriendo en la política, realmente ¿no están los políticos de los principales partidos buscando su interés personal vs el colectivo? Sólo por medio de la buena cooperación lograremos salir del círculo vicioso en el que nos hemos metido.

Voy a centrarme, sin embargo, en este artículo, en como por medio de la cooperación las sociedades se han logrado desarrollar y que es la competencia mal entendida la que nos ha conducido a situaciones subóptimas, aunque, ¿cómo saber lo que está por debajo del óptimo cuando no sabemos la mayoría de las veces dónde está éste último?

Es curioso que si uno analiza la historia de la humanidad los humanos siempre hemos competido por el rango social y el poder, aunque no sólo nosotros lo hemos hecho, los animales también, no obstante, la humanidad ha logrado evolucionar en contra de lo que les ha ocurrido a otras especies por establecer mecanismos para cooperar más eficientes, pero ¿cómo ha ocurrido? ¿Por qué nosotros lo hemos logrado y otros no? ¿hay animales que cooperan más que otros?

Podríamos llegar a pensar que las abejas o las hormigas cooperan, pero lo hacen de una manera muy rígida y poco flexible, aunque cumplen perfectamente sus objetivos. Hay otras especies como los chimpancés que lo hacen de una manera más efectiva y todo porque tienen confianza en un número reducido de individuos, con lo cual la primera condición para lograr una cooperación efectiva es la CONFIANZA. De hecho, los primeros asentamientos humanos estaban formados por alrededor de 50 individuos, este número tiene mucho que ver con las personas con los que uno tiene capacidad para generar vínculos.

Estos asentamientos evolucionaron hacia 150 individuos y adivinen qué: aquellas sociedades que más prosperaron fueron las que lograron, a partir de un número máximo de individuos, cooperar entre ellas, y esa cooperación consistía principalmente en: intentar generar el máximo valor para todos. Por el contrario, no evolucionaron adecuadamente aquellas que no lograron dar el salto como por ejemplo le pudo haber pasado al Neanderthal, aunque todo se basa en muchas suposiciones porque evidentemente de esta época no hay mucha información disponible.

El mundo evoluciona gracias a la colaboración

El mundo evoluciona gracias a la colaboración [Pixabay]

¿Cómo podemos unir esto con lo comentado de John Nash y Adam Smith?, principalmente John Nash habla en su teoría de juegos sobre un tipo de equilibrio de competencia imperfecta, es decir, ante un bien escaso, como se coordinan los individuos para lograr obtener todos la máxima ganancia individual.

Es la generación de confianza con la existencia de recursos escasos la que, como elemento primario, podría dar lugar a la necesidad de negociar, ¿os suena esta circunstancia? En el caso comentado de la evolución de dos especies distintas como el: Homo Sapiens y el Neanderthal, ante un problema de escasez continuada de recursos como el distinto enfoque de los problemas pudo hacer desaparecer una especie y evolucionar la otra. Porque: ¿cuánta gente piensa en que cuando negocia tiene que competir con la otra persona para sacar lo máximo y qué es negociar sino repartir de la forma más eficiente posibles los recursos escasos?  ¿es posible lograr buenos resultados sin cooperación? Evidentemente mucha gente logra acuerdos, pero la mayoría están lejos del óptimo y probablemente si lo lleváramos al ámbito de la evolución de la humanidad, las especies que sobreviven son las que mejor cooperan, parece un hecho empírico y aun así nos resistimos.

Piénsalo bien y la próxima vez que tengas que negociar intenta pensar que el mundo ha evolucionado gracias a la cooperación, pero no te centres únicamente en que en los últimos 3.000 años hay muchas sociedades que han evolucionado sin tanta cooperación, la prehistoria engloba un período mucho más amplio y ahí si hubo esa necesidad, además puede que algunas sociedades hayan evolucionado, pero a un coste muy alto, por ejemplo, las guerras son el mejor ejemplo de este coste.

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Manuel Jimenez Hidalgo de Torralba
Manuel Jimenez Hidalgo de Torralba

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