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Dispensador de papel de manos
Eficiencia energética

El papel es más higiénico que el secador eléctrico

Uno llega al servicio de un bar, aeropuerto o estación de tren y ¿con qué se encuentra? ¿Secador eléctrico o papel de manos?

Parece algo sencillo pero hay una decena de variables a tomar en cuenta antes de decidirse por uno o por otro. ¿Las has tenido en cuenta alguna vez?

Gasto energético
Imagina que te lavas las manos y llega el momento de secarse ¿por cuál te decides?
Seguramente lo primero que te vendrá a la cabeza la comodidad y usarás el papel. Te secas, lo tiras a la basura y a otra cosa.

Pero si te puede permitir perder unos minutos en el baño, tu primera estará referida a cual gasta más energía. Y aquí la solución es fácil: el dispensador de papel no necesita electricidad mientras que el secador eléctrico parece que utiliza una turbina del último Aibus A320 cada vez que le damos al botón.

El papel y el secador eléctrico contaminan

Más allá de la electricidad, el mayor problema es la contaminación generada en la fabricación de las toallitas de papel y el impacto generado por la emisión de CO2. Según un estudio realizado por la consultora Environmental Resources Management para la marca de secadores Aidri, considera que tras 130.000 usos el secador eléctrico habría generado cerca de 1,6 toneladas de CO2, mientras que las toallitas supondrían unas 4,6 toneladas.

Para extraer estas conclusiones analiza el caso de un secador eléctrico, modelo B-709, que generaría 6,4 kilos de metales y plásticos, frente a un dispensador de papel de acero de 2,6 kilos, con toallitas de 3,79 gramos, una papelera de 6,2 kilos y una bolsa de basura diaria.

La cantidad de contaminación generada variará en función de los materiales utilizados en la fabricación de cada aparato, en la energía utilizada (ya sea renovable o no) y en la fabricación del papel y su posterior eliminación.

Salud y eficacia
Donde más adeptos gana la máquina de papel es en el punto de la eficacia. El secador mueve las bacterias y hongos que contiene la habitación y los proyecta sobre las manos. Según estudio de la universidad de Westminster pone de manifiesto que la contaminación en la manos aumentó hasta un 250% tras lavarse las manos y utilizar el aire caliente.

El estudio utilizó voluntarios con las manos artificialmente contaminadas, que se las lavaron se secaron con un nuevo secador de chorro de aire, un secador de aire caliente o toallas de papel. Después de utilizar el secador, los niveles de bacterias aumentaron de media en un 194% en los dedos, y en un 254% en las palmas de las manos, mientras que secarse las manos con un papel redujo las bacterias de media en un 76% en los dedos, y en un 77% en las palmas de las manos.

Si con estos argumentos todavía no tienes claro qué aparato es mejor para ti, siempre puedes secarte las manos en el pantalón, refrescarte los brazos o lleva siempre encima un pañuelo de tela.

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Miguel Cañigral

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