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Beneficios de reducir la jornada laboral a 21 horas

Reducir la jornada laboral a 21 horas semanales puede ser la solución a los principales retos de la sociedad actual, como el desempleo, el consumo excesivo, las emisiones de carbono o las desigualdades sociales y de género.
por Solidaridad soyresponsable.es Sobre 24 Mayo, 2017
Empleabilidad

Esta es la principal conclusión del Informe 21 horas, obra del think tank británico New Economics Foundation (NEF). Cuenta con una versión en castellano gracias a la traducción de Ecopolítica.

Esta cifra de 21 horas de trabajo semanales ha sido elegida por la NEF debido a que se aproxima a la media de lo que la gente en edad de trabajar en Gran Bretaña pasa en el trabajo remunerado, y es un poco más del tiempo que se invierte en el trabajo no remunerado.

Los argumentos que se proponen para defender las 21 horas se pueden clasificar en tres categorías distintas, que reflejan al mismo tiempo tres tipo de economía interdependientes, que derivan de los recursos naturales del planeta; de los recursos, bienes y relaciones humanas; y por último, de los mercados.

Respecto al ámbito de los recursos naturales; las 21 horas hacen que sea más sencillo mantener nuestra capacidad de consumo dentro de lo que pueden soportar los recursos del planeta. Se trata por tanto de terminar con la sobreexplotación de dichos recursos y de reducir la huella ecológica resultante de la actividad humana. Al mismo tiempo, una jornada laboral menor ayudaría a romper el hábito de “vivir para trabajar, trabajar para ganar, y ganar para consumir”, como señala el informe. Este menor consumo resultante se traduciría en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; además, modificaría la naturaleza del tiempo dedicado al ocio, que estaría más volcado en las relaciones humanas que en el dinero.

En relación con la segunda de las economías, la de las personas, el informe señala que una semana laboral de 21 horas “podría ayudar a distribuir el trabajo remunerado de forma más homogénea entre la población, reduciendo así el malestar asociado al desempleo, a las largas horas de trabajo y al escaso control sobre el tiempo”. También haría posible que tanto el trabajo remunerado como el no remunerado fueran distribuidos de forma más igualitaria entre hombres y mujeres, y que los padres y madres tuvieran más tiempo para pasarlo con sus hijos. De igual modo, aumentaría el tiempo disponible para dedicarlo a actividades solidarias y de interés para la comunidad.

Respecto a la última esfera, la de los mercados y la actividad económica, el Informe 21 horas señala que el mundo empresarial podría beneficiarse también de esta propuesta, ya que más mujeres podrían entrar en el mercado laboral y además habría un menor estrés en el puesto de trabajo, debido a que sería mucho más sencilla la conciliación. La semana de 21 horas también podría contribuir a poner fin a la economía basada en el crédito y a desarrollar una economía más elástica y adaptable, en la que fuera más fácil salvaguardar los recursos públicos de inversión en una estrategia industrial baja en carbono.

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Periodo de transición para reducir la jornada laboral

El Informe 21 horas afirma que el cambio hacia este nuevo modelo debería realizarse de forma gradual, a través de un período de transición. En este camino, reconoce que podrían surgir nuevas dificultades para cuya superación sería necesario promover políticas trasversales que habría que desarrollar al mismo tiempo que el acortamiento de la jornada laboral.

Entre estos problemas, destaca la posibilidad de que una reducción de las horas de trabajo provoque un aumento de la pobreza entre las capas más desfavorecidas de la población, debido a que también bajaría su salario. Para evitarlo, apuesta por adoptar medidas que permitan una mayor redistribución de la riqueza, como implantar un sistema fiscal más progresivo que incluya tasas ecológicas, subir los salarios mínimos o desarrollar más y mejores prestaciones sociales y servicios públicos, entre otras opciones. También sería muy útil la adopción de políticas de igualdad y conciliación enfocadas a mejorar las relaciones de género y la vida familiar.

El empresariado es otro de los agentes que podría oponerse a esta reducción del horario laboral. En primer lugar, por el aumento de los costes que supondría, lo cual puede combatirse a través de nuevas formas de contratación que beneficiaran a los que apuesten por este modelo. Otro posible motivo de queja por parte de los empresarios sería la posible falta de aptitudes de los nuevos trabajadores que antes estaban excluidos del mercado laboral. Para evitarlo, es imprescindible el papel de la formación y capacitación activa de la mano de obra.

Por otro lado, la NEF considera que para superar la posible desconfianza que esta propuesta tan innovadora pudiera provocar en determinados agente sociales, es fundamental emprender una ambiciosa labor de concienciación sobre la opinión pública, con la finalidad de producir un cambio de visión global sobre las normas, los valores y las expectativas más beneficiosas para el futuro de la sociedad.

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