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Guía para proteger tu piel y disfrutar del sol

por Andrea Paredes Sobre 22 julio, 2016
Salud

¡El verano!… la playa, piscina y muchas actividades al aire libre disfrutando del sol y calor, pero cuidado, la exposición prolongada de tu piel al sol sin ningún tipo de protección puede tener mayores consecuencias que un simple bronceado.

Con el calor y el sol es normal que apetezca realizar actividades al aire libre o ir caminando esas manzanas de más al trabajo, cosas que por el frío en otras estaciones no se pueden hacer. La playa, piscina, ríos y parques son los lugares más frecuentados para pasar un día de diversión, donde al final siempre se nota el piel roja y bronceada por los rayos solares.

El problema llega cuando esto se vuelve un hábito, exponerse constantemente a los rayos ultravioletas (UV) en estos lugares o incluso, si en el día a día se expone mucho sin protección, puede ser perjudicial para la piel y salud: acelera la aparición de signos de envejecimiento, cáncer de piel y otras patologías como alergias, dermatitis, fotosensibilización y fotodermatosis, lo cual no solo afecta la apariencia de la piel, sino la salud en general.

Rayos UV

La radiación solar ultravioleta (UV) es una parte de la energía radiante del sol que se transmite en forma de ondas electromagnéticas en cantidades constantes y aunque constituyen sólo una pequeña parte de los rayos solares, son la principal causa de los efectos negativos del sol en la piel.

Existen dos tipos de rayos ultravioleta con distintos efectos en la piel:

UVA: Alcanza totalmente la superficie terrestre y tienen la capacidad de atravesar hasta el cristal, penetran las capas más profundas de la dermis causando el envejecimiento prematuro y cáncer.

UVB: Su impacto es menor ya que el 90% es bloqueado por el ozono, el daño más grave que produce en el cuerpo es que quema su tejido.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Yale sobre los rayos UV, también presentes en cabina de bronceado, las personas podrían experimentar daños en su ADN varias horas después de exponerse a ellos, debido al efecto “en diferido” que tiene la melanina de la piel, los investigadores probaron la magnitud del daño que se produjo después de la exposición al sol evitando la reparación del ADN.

Consecuencias de exponerse al sol

[Fuente: www.freepik.es]

Golpe de calor

Ocurre cuando el cuerpo se pone muy caliente a causa de la exposición al sol y altas temperaturas, el exceso de sudor provoca la pérdida de sal y otros fluidos debilitando a la persona; entre los principales síntomas se encuentra el dolor de cabeza, mareo, debilidad muscular, náuseas, sensación de debilidad,  y aceleración de los latidos del corazón. Se puede ocasionar por varios factores externos como la ropa, sin embargo, algunas personas corren un mayor riesgo:

  • Jóvenes y personas mayores
  • Las personas que sufren de una enfermedad crónica
  • Las personas que beben demasiado alcohol
  • Las que toman medicamentos que alteran la regulación de la temperatura corporal
  • Las personas con trastornos de la piel
  • Las que se dedican a actividades vigorosas
  • Las que son naturalmente incapaces de hacer frente a temperaturas extremas

En este caso se debe retirar lo más pronto posible del sol y tomar agua u otros líquidos para hidratar.

Insolación

A diferencia del golpe del calor, es de mayor gravedad y es considerado como una emergencia médica, ocurre cuando el cuerpo recibe mucho sol o después de un gran golpe de calor y no puede regular la temperatura del cuerpo luego de la exposición a altas temperaturas.

Los principales síntomas son confusión o pérdida del conocimiento, vómitos frecuentes, piel caliente pero no sudorosa y problemas para respirar. Posteriormente, es normal estar más sensible a condiciones calurosas durante una semana, por la cual se debe evitar realizar actividad física y el clima caluroso.

Cáncer de piel

[Fuente: www.freepik.es]

Ocurre en el ADN de las células de la piel, provocado por la radiación UV o de cabinas de bronceado, desencadenan mutaciones que hacen que las células de la piel se multipliquen rápidamente desencadenando tumores malignos. Existen diferentes tipos, entre los principales:

Melanoma

Es el más peligroso en su fase avanzada por ser una enfermedad grave ya que si se expande a los órganos internos poniendo en peligro la vida. A pesar que el 86% es causado por la exposición a los rayos UV, también se le suele denominar como el “melanoma familiar” puesto que la herencia familiar juega un papel importante al determinarse que se corre un mayor riesgo de padecerlo si un pariente próximo ya lo ha padecido.

Los primeros signos pueden aparecer en forma de lunares por ende la importancia de conocer la piel y acudir al especialista, ya que de acuerdo a la Academia Española de Dermatología y Venereología, si se detecta a tiempo tiene un 90% de probabilidad de curarse.

De acuerdo a un estudio realizado por investigadores del Instituto Sanger Wellcome Trust de Cambridge y la Universidad de Leeds, las personas pelirrojas portan una serie de mutaciones genéticas, específicamente el gen “MC1R”, que las hacen más proclive a padecer esta enfermedad. A pesar de esto, advierten que todos tienen posibilidad de padecerlo y por ende se debe evitar las largas exposiciones en horas determinadas y el uso frecuente de protector solar.

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Queratosis actínica

También conocida como queratosis solar, es un precáncer de piel que afecta a más de 58 millones de norteamericanos, con frecuencia se habla de de queratosis en plural porque no suele haber solo una, suele haber más en la superficie de la piel que no se ven . Aparecen en áreas alopécicas del cuero cabelludo, cara, orejas, labios, dorso de las manos, antebrazos, hombros, cuello y otras partes expuestas al sol, se identifica porque crece de forma escamosa o de costra

Carcinoma de células basales

El CCB es la forma más frecuente de cáncer de piel que suele ocurrir, ocurre por el crecimiento de anómalos descontrolados o lesiones en la capa más profunda de la epidermis. De acuerdo a estudios, casi el 90% de los CCB son a causa de los rayos ultravioletas del sol, tanto por la exposición a largo plazo como por una exposición solar ocasional pero intensa.

Aparece en áreas del cuerpo mayor expuestas al sol como cara, oídos, cuello, cuero cabelludo, hombros y espalda, tomando apariencia de llagas abiertas, parches rojos o cicatrices.

Nevos displásicos

O también conocidos como lunares atípicos, sin lunares no cancerosos que parecen a los melanomas, hay que tener cuidado y detectar sus síntomas a tiempo: picor, dolor, elevación, hemorragias, costras y supura. Estos aparecen en la espalda, abdomen, nalgas, ingle, pechos, cuero cabelludo y extremidades.

Carcinoma de células escamosas

El CCE es el segundo cáncer de piel más frecuente, tan sólo en Estados Unidos se calculan 700.000 casos nuevos al año. Son crecimientos o lesiones anómalos descontrolados procedentes de las células escamosas que conforman la epidermis (capa exterior de la piel).

Tienen la apariencia de parches rugosos, escamosos y pueden llegar a sangrar; pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, principalmente las más expuestas al sol.

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El cáncer de piel en España

A pesar que la tasa de mortalidad por melanoma se ha estabilizado, el número de nuevos cáncer de piel sigue aumentando en España, de acuerdo a la (AEDV). Cada año se diagnostican más de 4.000 nuevos casos de melanoma, asociado a una mayor mortalidad.

Según los últimas datos ofrecidos, la incidencia de melanoma es de 9,7 casos por cada 10.000 personas y la mortalidad de 2 personas por cada 100.000.

Por otra parte está el cáncer cutáneo no melanoma, cuya tasa se sitúa en 160 por cada 100.000 habitantes, de los cuales 118 son carcinomas basocelulares y 42 carcinomas espinocelulares.

Otro estudio realizado por Ipsos y Laboratorios La Roche-Posay en 23 países, muestra que España se encuentra ligeramente por encima de la media en el uso de protección solar. A pesar que el 94% de los españoles saben los efectos negativos del sol, sólo un 22% toman medidas y sólo el 2,5% se aplica de manera correcta el protector.

Además revela que un 42% de la población no ha acudido al dermatólogo en los últimos 12 meses a revisar lunares u otros signos, los cuales podrían curarse de ser detectados a tiempo.

El bronceado no es salud

De acuerdo a Agustín Buendía, miembro de la academia, se debe modificar las aptitudes y conductas para crear conciencia sobre que estar bronceado no es signo de salud ni de belleza. A pesar que no se noten los efectos de la exposición al sol de inmediato, la piel tiene memoria y con el transcurso de los años estos síntomas pueden reflejarse.

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Reconocer el tipo del piel

cada persona posee un tipo de piel el cual reacciona de diferentes maneras a la exposición solar, a esto se le conoce como fototipo y es la capacidad de la piel para asimilar las radiaciones solares dependiendo de ciertas variantes físicas como: la pigmentación de la piel, color natural del cabello y la propensión a las quemaduras o al bronceado.

Conociendo el fototipo se podrá elegir de manera adecuada el factor de protección necesario así como precauciones especiales para tomar el sol. A continuación los seis fototipos, las variables físicas y el tipo de cuidado a realizar:

Fototipo 

 Piel

Ojos 

Pelo 

 Bronceado / Quemaduras 

 Protección solar necesaria

 I

Rosada y muy pálida

Verde claro o azules

Rubio o pelirrojo

Casi nunca/
Gran propensión

Máxima

 II

Clara

 Azules, verdes o marrón claro

 Claro

 Muy lento /
Propensión

Muy alta

 III

Clara en invierno y bronceada en verano

Verdes o marrones

 Castaño

 Facilidad/
Por exposición larga al sol

Alta

 IV

Morena

Marrones

 Castaño

Bastante facilidad/
Difícil

Normal

 V

Oscura

Marrones o negros

 Castaño oscuro o negro

Mucha facilidad/
Difícil

Normal – baja

VI

Muy oscura o negra

Marrones oscuros o negros

Negro

Mucha facilidad/
Muy difícil

Baja

[Fuente: www.mujerhoy.com]

La clave es la protección

[Fuente: www.freepik.es]

Ya sea en la playa, piscina, césped o caminando por la ciudad, el protector solar es lo único que puede crear una barrera en la piel y protegerla de los rayos UV, sin  embargo, a la hora de elegir uno lo primero que se debe hacer es interpretar el etiquetado de estos:

¿Cómo elegirlo?

Existen varios niveles de protección (baja, media, alta o muy alta) y el factor de protección solar (SPF), el cual hace referencia a la protección frente a los rayos ultravioletas. Cuando se habla de protección 15, 30 o 50, no son los minutos de protección exactos del producto, es más complejo, por ejemplo: un factor 30 no quiere decir que se pueda estar 30 minutos al sol sin quemarse, sino que se debe multiplicar por 30 el tiempo en el que de forma natural el producto protegerá la piel; los dermatólogos recomiendan usar protección de SPF 30 como mínimo.

Expertos recomiendan aplicar 30 ml en la piel sin embargo por desconocimiento se suele aplicar la cuarta parte, lo que disminuye el efecto y protección del producto, por lo que además se recomienda aplicar más cada cierto tiempo.

Se deben preferir protectores cuya etiqueta diga “amplio espectro” puesto que protegerá de los rayos UVA y UVB; mientras que según las regulaciones de la FDA un filtro solar “resistente al agua” significa que mantiene su SPF luego de 40 minutos en el agua y “muy resistente al agua” puede durar hasta 80 minutos.

En el mercado se pueden encontrar protectores para todo tipo de piel y zona del cuerpo, en caso de dudas se debe preguntar a un dermatólogo para hallar el tipo de piel y producto que más se adapte.

Además de elegir un protector solar que proteja la piel de los rayos dañinos, existen otras medidas de protección para reducir los riesgos de los rayos solares:

  • Aplicar 30 minutos antes de salir al sol
  • Evitar exponerse al sol en el mediodía
  •  En caso de mucho sol, refugiarse debajo de la sombra de un paragua o árbol
  • Hidratarse constantemente
  • Cubrir el cuerpo con ropa, mangas largas, pantalones, sombrero o gafas de sol.
  • A pesar que el protector solar es asociado al verano, especialistas recomiendan su uso en el invierno ya que los efectos de los rayos UVA persisten.

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Antes del sol

Recuerda poner el protector un tiempo antes, debido a que los filtros solares químicos cuando están en contacto con el sol se evaporan antes que puedan fundirse con la piel, reduciendo su efectividad.

Después del sol

Luego de la exposición al sol, debe hidratarse la piel lo más posible, además, de acuerdo a un estudio de la Universidad de yale, los rayos UV siguen dañando las células hasta cuatro horas después de su exposición, por lo cual se recomienda tomar antiinflamatorios para contrarrestar los efectos posteriores.

Trucos naturales

[Fuente: www.freepik.es]

Existen diferentes alimentos aliados a la salud de la piel, al consumirlos pueden llegar a potenciar un bronceado de manera sana y segura:

  • Zanahoria: posee unos pigmentos llamados betacarotenos que protegen el envejecimiento prematuro de las células y además ayuda a conseguir un buen tono de bronceado.
  • Sandía: hidrata la piel y protege de la sequedad de las altas temperaturas.
  • Salmón salvaje: rico en Omega-3, es antiinflamatorio y astaxantinas, que contienen antioxidantes que protegen de los efectos de los rayos UV.
  • Tomate: contiene licopeno, facilitando la producción de colágeno, previniendo las líneas de expresión y arrugas.

Tu piel no es la única perjudicada

Exponerse en exceso a los rayos UV no sólo afecta la piel, también es peligroso para los ojos, lo cual ha sido relacionado con lesiones oculares incluyendo cataratas y degeneración macular relacionada con la edad. Por tal razón es importante tomar en cuenta una serie de aspectos:

  • Usar lentes adecuado: se deben utilizar lentes fotosensibles que bloqueen 100% los rayos UV, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.
  • Los niños son más sensibles: los ojos de los niños poseen una menor capacidad de protegerse contra los rayos UV, por lo que se debe tener en cuenta la calidad y métodos de cuidado.
  • Visitar al oculista: muchas enfermedades pueden ser prevenidas y otras curadas si se tratan a tiempo; lo recomendado es visitar al especialista una vez al año.
  • Uso continuo: el director general de la Salud Pública y Adicciones, Manuel Molina, recomienda que la protección de los rayos UV en los ojos no debe ser sólo en el verano, ya que en cualquier época cuando exista sobreexposición al sol se debe prevenir y cuidar la vista.

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Para todos los casos: especialistas recomiendan evitar la exposición al sol entre las 12 y 16 horas, donde su efecto negativo es mayor, igualmente se recomienda llevar camisetas, gafas de sol y gorros para evitar el contacto directo.

Recordad no subestimar los efectos del sol y cuidar la piel con productos acorde a las necesidades ¡Te lo agradecerá!

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Andrea Paredes

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