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Salud

La rutina nos lleva a olvidar a los que más queremos

La rutina, la ocupación o las distracciones con otros asuntos nos llevan a veces a no cultivar adecuadamente las relaciones y a olvidarnos, por paradójico que parezca, de aquellos a los que más queremos.

Las personas a quienes más apreciamos nos aportan mucha felicidad y, a su vez, mucho sufrimiento cuando algo va mal con ellas. Descuidar la atención a estas personas implica basar la relación en las expectativas, evitar hablar de aquello que nos incomoda o no escuchar al otro, acciones todas ellas que dificultan el fortalecimiento de una relación.

Cuando uno se queja de algo es porque realmente le importa. Por eso, las llamadas de atención de aquellas personas que aprecias no debes tomártelas mal. Si alguien por quien tienes estima te reprocha algo, reflexiona sobre su observación, porque muchas veces podrás satisfacerla. Ten en cuenta que es alguien que te conoce bien y no va a pedir cosas que no estén a tu alcance.

Por el contrario, cuando debas plantearle una queja a alguien de tu entorno, reformúlala en forma de petición o anhelo y no con la intención de culpabilizar al otro. La comunicación entre aquellos que quieren seguir avanzando juntos, ya sea en el terreno de la amistad, de la familia o de la pareja, es esencial para fortalecer el vínculo que te une a esa persona. En ocasiones, la frustración en las relaciones surge por la decepción de ver que lo que esperábamos de la otra persona no es tal o incluso parte de la decepción personal, cuando comprobamos que no reaccionamos como creíamos que íbamos a actuar.

Para que las relaciones progresen es necesario dialogar también sobre aquello que no nos gusta, pero debemos enfocar la conversación desde un punto de vista positivo, es decir, preguntando qué es lo que la otra persona espera de nosotros para no caer en quejas o en anhelos incumplidos. Afrontar el diálogo desde este punto de vista nos permitirá saber qué se quiere y en vez de qué se rechaza, algo que siempre resulta menos gratificante escuchar.

Abocados a la rutina

Los quehaceres diarios y el hecho de estar centrado en otros asuntos distintos a la relación que nos une a una persona nos aboca a la rutina, a mantener la relación basándonos en aquello que teníamos previsto sin darnos
cuenta que el sometimiento a horarios, reuniones o lugares nos está impidiendo ver las señales que nuestra mente y el momento nos están ofreciendo.

Nos obsesionamos por cumplir los objetivos previstos y por mirar fijamente hacia ellos desoímos a quienes tenemos alrededor. Pensándolo de una manera objetiva, ¿no es entristecedor llegar a todos los propósitos académicos, por ejemplo, a costa de haber perdido paseos con la familia o de no habernos enterado que un amigo está teniendo un problema para el que necesitaba ayuda?

Por otra parte, cuando, consciente de esta situación, decidas aparcar lo planeado para reunirte con alguien a quien consideras pieza importante de tu vida, céntrate en ese encuentro, escucha verdaderamente al interlocutor y convierte ese tiempo en una oportunidad real de comunicación y no en un intercambio diplomático para sustentar falsamente esa relación.

La actitud con la que afrontes cada uno de estos encuentros influirá en el provecho que va a tener. Por eso, mantén cada conversación y vive cada rato de los que compartas con esa persona en un encuentro único, porque eso lo percibirá el otro y lo hará sentir tan especial como tú quieras considerarlo. No permitas que ni el pasado ni el futuro empañen esas conversaciones, ni los pensamientos en otras cuestiones te distraigan de ese presente que estás compartiendo con esa persona que quieres, porque eso es lo que hará ese rato único y lo que reforzará la relación con la otra persona.

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soyresponsable
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Conoceme Mejor
Soy: soy responsable
Me gusta: La diversidad, el bienestar, la naturaleza. Convencidos de la importancia que tienen las acciones individuales como motor de los cambios colectivos. La posibilidad de construir un futuro mejor empezando por los cambios en uno mismo
No me gusta: El egoismo