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Bután es el pueblo de la felicidad
Solidaridad

Bután es el pueblo más feliz del mundo

La Felicidad Nacional Bruta mide la calidad de un país en una manera más holística que el Producto Nacional Bruto y considera que el desarrollo beneficioso de la sociedad humana tiene lugar cuando el desarrollo material y espiritual se produce lado a lado, para complementar y reforzarse mutuamente.

Bután, que significa “La tierra del dragón de truenos”, es uno de los países más pequeños del mundo, con apenas 800.000 habitantes distribuidos por sus 40.000 km², en plena coordillera del Himalaya. Es también conocido por “el país de la Felicidad”, gracias a la dinastía Wangchuck.

La felicidad es lo más importante

Hasta 1960 Bután no disponía de teléfono, de moneda propia o de televisor, que llegó en 1999, a través del apellido Wangchuck. Esta familia ha hecho de este país un modelo a seguir por su alto índice de felicidad entre sus ciudadanos, tanto que fue invitado por el secretario general de la ONU a exponer su modelo y experiencia ante toda la asamblea general de la ONU.

De esta forma llegamos al concepto de Felicidad Nacional Bruta instaurado en el país. El código legal de 1729, que data de la unificación del país, declara que “si el gobierno no puede crear felicidad (dekid) para su pueblo, no existe un propósito para que el gobierno exista”. Fue entonces cuando el cuarto Rey de Bután declaró la Felicidad Nacional Bruta (FNB), más importante que el PNB, dejando bien clara su postura que desde ese momento en adelante las políticas nacionales estarían orientadas al desarrollo de la felicidad.

Esta felicidad es diferente a la que acostumbramos a conocer en el resto del mundo. Se trata de una felicidad integradora, asociada con la armonía y el bienestar colectivo que se preocupa por el resto, sus medios y recursos.

Así la definió en 2008 su primer ministro: “Nosotros ahora hemos, claramente, distinguido la felicidad en FNB de la efímera, una placentera sensación de sentirse bien asociada tan frecuentemente con el término. Nosotros sabemos que la felicidad verdadera y duradera no puede existir mientras otros sufren, y proviene sólo de servir a los demás, viviendo en armonía con la naturaleza, y realizando nuestra sabiduría innata y la verdadera y brillante naturaleza de nuestras propias mentes”.

Bután es el país que más potencia la felicidad

Bután vive por la felicidad de sus habitantes. Imagen: Natalia Davidovich (Shutterstock)

Los indicadores de felicidad

Básicamente, en Bután se valoran 9 rangos que se cruzan entre ellos hasta dar con 33 indicadores de felicidad:

  • Bienestar psicológico: Satisfacción de vida, equilibrio emocional y espiritualidad.
  • Salud: La percepción subjetiva del estado de salud, días saludables, discapacidad de largo plazo y salud mental.
  • Uso del tiempo: Horas de trabajo y horas de sueño.
  • Educación: Alfabetismo, calificación educativa, conocimiento y valores.
  • Diversidad y resistencia cultural: El idioma, habilidades artesanales, Driglam Namzha es el comportamiento esperado (de consumo, vestimenta, movimiento) y especialmente en las ocasiones formales.
  • Buen gobierno: La participación política, la libertad política, prestación de servicios y desempeño del Gobierno
  • Vitalidad de la comunidad: El apoyo social, relaciones con la comunidad, familia y víctimas del crimen
  • Diversidad y resistencia ecológica: Polución, la responsabilidad ambiental, vida silvestre y las cuestiones urbanas.
  • Niveles de vida: Bienes, vivienda y niveles de renta per cápita.

El último estudio realizado sobre felicidad en el país del que se tiene constancia fue en 2010. Fue realizado a 7.142 habitantes de entre los 20 distritos que componen Bután. Los resultados muestran que el 47% de su población dicen ser muy felices, el 43% dicen que son bien felices y solo menos de un 10% de la población afirma no ser feliz.

Resultados asombrosos para un país que está acostumbrado a inundaciones y derrumbes cada año debido a su localización, donde además la renta per cápita anual es de unos 2.100 dólares. Pero medidas como la economía igualitaria, la prohibición de venta y consumo de tabaco, la obligación de que el 60% de su territorio deba estar destinado a bosques o que sea el único país con “Huella positiva” (que no produce contaminación), convierten a Bután en un modelo a seguir y un atractivo turístico perseguido por las personas más espirituales.

No obstante, no es fácil disfrutar de esa felicidad. Hasta 1974 estas tierras se mantuvieron aisladas del mundo por miedo a corromper su paisaje y gente. Hoy, para visitar el país, debe aceptar tu entrada el propio Gobierno. La llegada de extranjeros está limitada a un número máximo anual.

La estancia mínima es de cinco días y se te proporciona un itinerario cerrado con un guía obligatorio. Por cada día de estancia se paga una tarifa de 200 dólares en la que está incluido el alojamiento, la comida y el transporte. Todo sea por conservar la felicidad del país.

En el resto del mundo un altísimo índice de la población afirma ser infeliz, ¿deberían los países tomar ejemplo de este modelo de Felicidad Nacional Bruta?

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Raquel Landín
Raquel Landín
Coach, bloguera, conferenciante y escritora
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