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El lastre del ébola: pequeños con vida, pero sin derechos

La virulencia del ébola deja espeluznantes estadísticas de mortalidad en África occidental, pero también un reguero de huérfanos desprovistos del derecho a heredar los bienes de sus padres.

Con el drama de haber perdido a sus padres, miles de menores de países como Sierra Leona o Liberia comienzan a construir su futuro desde cero, sin acceso a las tierras o los modestos bienes que pertenecieron a sus padres. Su defensa y el honesto proceso de reclamar lo que les pertenece quedan ahora en las manos de ONG, las únicas implicadas, por el momento, en la defensa de los derechos esenciales de los más pequeños.

Deben luchar por recuperar sus tierras

Cuando el virus del ébola comienza a quedar desterrado de los informativos de los países ricos, arranca una nueva etapa para los miles de menores africanos que, una vez sobrepuestos de la enfermedad, aspiran humildemente a recobrar sus derechos.

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Cuando abandonan los hospitales, los pequeños se encuentran desposeídos de las tierras y las viviendas que pertenecieron a sus progenitores porque las han ocupado.

El mortífero virus no pudo con sus cuerpos, pero sí con el derecho de heredar lo de sus padres. Muchos de ellos, como denuncian las entidades no gubernamentales, cuando se disponen a abandonar los centros sanitarios una vez sobrepuestos de la dura enfermedad se encuentran con que alguien les ha arrebatado las tierras o las viviendas de sus padres, en muchos casos también fallecidos a causa del ébola.

Ante la incapacidad de los menores para reclamar material y moralmente lo que les pertenece, algunas entidades, como la de los salesianos que trabajan en África Occidental, se han visto obligadas a contratar a abogados para defender los derechos de los miles de niños huérfanos.

Víctimas del ébola

Un equipo sanitario entierra víctimas del ébola

Dificulta la recuperación del trauma del ébola

Esta situación complica la recuperación psicológica de los menores. La mella psicológica del ébola aún se mantendrá, al menos, durante cuatro o cinco años más, según las organizaciones que trabajan en la zona. Las imágenes de ambulancias trasladando a unos padres enfermos, a los que jamás volvieron a ver, causan secuelas sobre los pequeños.

De hecho, los salesianos citan como ejemplo una aldea de Sierra Leona, donde de los 240 vecinos que la habitaban, el ébola ha acabado con más de 80 de ellos. La cifra es escalofriante. La furia de esta mortífera enfermedad ha acabado con la tercera parte de los ciudadanos de la aldea.

Para la recuperación de los menores afectados por el virus mortal, ha sido esencial el tratamiento médico, pero también la mejora de la alimentación y el apoyo emocional, ya que muchos de ellos tenían en los equipos sanitarios su único soporte psicológico. El trabajo que en esta línea han desarrollado voluntarios como los misioneros salesianos en Liberia, Sierra Leona o Guinea ha permitido atender a cientos de pequeños desamparados.

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Así pues, cuando comienza a superarse la primera de las batallas contra el ébola, la de reducir su mortalidad, arranca otra ardua contienda para las ONGs: la de devolver a los más pequeños los derechos que, aprovechando la desolación del virus, otros les arrebataron.

1Comentarios
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  • Félix Martínez
    19 junio, 2016 at 4:06 am

    Excelente idea de crear una página que sea útil en la informacion y orientación para mejor calidad.de vida

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