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Solidaridad

Vacunas y medicamentos para países empobrecidos

La problemática de las vacunas y medicamentos para los países empobrecidos.

¿Por qué en estos países se ha encarecido 70 veces el precio de las vacunas de los niños respecto al año 2001?. Y, en cambio, en los países desarrollados, las farmacéuticas se interesan más por la investigación de determinadas enfermedades que, por ejemplo, por el mal de chagas, que sigue azotando determinadas zonas de América Latina… La respuesta a esta cuestión es la rentabilidad.

La responsabilidad social y los valores éticos quedan en muchas ocasiones aparcados por parte de las empresas que producen los fármacos si ajustarse a ellos implica rebajar su rentabilidad. Por tanto, y ante los insuficientes esfuerzos de los organismos públicos por forzar a las farmacéuticas a facilitar el acceso a los medicamentos a las regiones con menor poder adquisitivo del mundo, es responsabilidad de la sociedad civil reclamar un cambio del modelo de investigación farmacéutica.

Por un cambio de modelo en la investigación farmacéutica con más peso de los criterios éticos Clic para tuitear

La rentabilidad condiciona la investigación médica

No obstante, ese cambio no será posible sin la implicación de las empresas que poseen las patentes ni tampoco de los gobiernos y la comunidad científica. Son los ciudadanos quienes debe exigir su implicación y su actuación en pro de la responsabilidad social que tiene la industria farmacéutica para evitar que problemas sanitarios subsanables se sigan cobrando vidas y agrandando las diferencias entre los pacientes de países ricos y los de regiones empobrecidas.

Las farmacéuticas que proporcionan la vacuna contra el neumococo han ganado más de 19 billones de dólares desde que la patentaron y el tratamiento de vacunas contra la hepatitis C ha salido al mercado a unos precios desorbitados

Resulta sorprendente que las compañías que elaboran la vacuna del neumococo, una bacteria que termina con la vida de cientos de menores de los países empobrecidos, hayan ganado más de 19 billones de dólares desde su llegada al mercado en 2009. Sólo esta vacuna contra la temida bacteria, según la doctora Sara Cragner, de la Universidad de California y firme defensora del acceso a los medicamentos esenciales de toda la población, supone casi la mitad, el 45% concretamente, del precio del calendario de vacunación habitual de los menores de los países desarrollados.

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En las zonas con mayor poder adquisitivo, como Europa y por ende España, el precio de determinados tratamientos, como el de la hepatitis C, ha supuesto una barrera económica para los pacientes, que se quedan sin acceso al tratamiento por falta de medios económicos. ¿Qué hacer entonces ante el poder de las farmacéuticas? Es necesario un cambio del modelo de investigación sanitaria actual.

Ante los argumentos esgrimidos por las compañías de medicamentos para mantenerse inactivas ante las desigualdades que generan el precio de los fármacos, quienes defienden sus elevadas inversiones en investigación y la incertidumbre política a la hora de desarrollar aquellas investigaciones que concluyen con éxito, los gobiernos deben implicarse para buscar alternativas que reporten mayor bienestar y menores desigualdades a la población.

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Patentes de vacunas y medicamentos con participación pública y privada

La participación en los beneficios de aquellos organismos que contribuyan a la investigación sanitaria, en lugar de que las ganancias reviertan únicamente en las compañías privadas, así como alternativas públicas al sistema de patentes son algunas de las soluciones por las que pasa evitar que el acceso a los medicamentos quede fuera del alcance de las comunidades más empobrecidas.

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Mientras llega ese cambio y la sociedad aún carece de esa concienciación, la adquisición de los medicamentos seguirá siendo un motivo más de diferencia entre los pacientes que involuntariamente residen en las regiones empobrecidas y los que deliberadamente nacieron en países con mayor nivel económico.

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